En plena era de la computación, de las maquetas virtuales tridimensionales y del prototipado rápido, los planos 2D tradicionales siguen siendo el elemento básico de contrato entre el fabricante y su cliente. Estos planos consisten en la representación normalizada de la pieza de trabajo, junto con la definición dimensional, geométrica y superficial.
Este tipo de acotación se conoce como Acotación Funcional, que debe estar condicionada por la aptitud al uso y manipulación, cuyos objetivos son:
Servir de enlace entre diseño, fabricación y verificación.
Traducir requisitos mecánicos, funcionales y de montaje a especificaciones codificadas.
Decidir el tipo de especificación y asignar valores a las tolerancias.
Al ir aumentando el nivel técnico y las exigencias de calidad, intercambiabilidad y funcionalidad, se introducen las tolerancias en los planos de taller. Pronto se vio que las tolerancias funcionales no eran satisfactorias, y ya en los años 40 aparecen los primeros documentos que son la base del actual "Sistema de Tolerancias Geométricas".
Hoy el paquete de normas internacionales relativas a las tolerancias geométricas constituyen un lenguaje claro, completo y no ambiguo, apto para definir con todo detalle cualquier exigencia funcional o de montaje.