Las empresas se crean con el fin de obtener beneficios a través de unos productos o servicios con los que satisfacer las necesidades de los clientes.
Desde que una "materia prima" entra en una empresa, empiezan a desarrollarse en ella -o alrededor de ella- un gran número de procesos que la transforman en el producto o servicio suministrado. Si bien habitualmente, se entiende que un proceso es un conjunto de fases sucesivas que conforman una actuación, el concepto que debemos contemplar es más amplio: Un Proceso es un conjunto de actividades coordinadas que crean valor para el cliente. Un proceso añade valor a una mezcla de entradas para que la salida sea más valiosa que la suma de las entradas. Los procesos se crean para la satisfacción del cliente.
Al estudiar cualquier proceso, podemos considerar tres situaciones del mismo:
Proceso Real: El que se desarrolla de forma práctica sobre el terreno.
Proceso Teórico: El que está definido sobre el papel usualmente en forma de Norma, Procedimiento, etc.
Proceso Ideal: El que satisface plenamente los requisitos y expectativas del cliente con los mínimos recursos y sin desperdicios.
El Objetivo de la Mejora de Procesos es unificar los procesos real, teórico e ideal. En la práctica, esto se conseguirá en la medida en que las limitaciones de la Organización donde se desarrolla el proceso lo permitan.